En el siguente apartado hablaré de la organización de mi viaje : qué hice cada día , qué transporte escogí etc
Tras 3 horas viajando ,a las 12:00 llegué al aeropuerto internacional de Atenas Elefthérios Venizélos. Atenas es parada obligatoria. Allí visité el barrio de Plaka, el más antiguo y animado de la ciudad, Acropolis que es un monumento declarado Patrimonio de la Humanidad ( la cual esta dividida en el Partenón, los Propileos, el Erecteion y el Templo de Atenea Nike) , el templo de Zeus y el estadio Panatenaico,donde se celebraron los primeros Juegos Olímpicos Modernos . Finalizada mi estancia en Atenas cogí un barco para poder llegar a la villa que había alquilado, localizada en Zakynthos, o Zante, una isla ubicada en el mar Jónico, es decir, el mar al oeste de Grecia, que la comunica con Italia.Una vez allí ,hice noche en la villa y partí a la mañana siguiente a recorrer la isla. A primera hora de la mañana llegué a Laganas Beach donde encontré un parque nacional famoso por ser el principal lugar de anidamiento de la especie de tortuga marina más grande del mundo.
Después de la visita, necesitaba parar a descansar , por eso, pasé el día en la playa de Laganas y por la tarde volví al alojamiento .
Al día siguiente, después de haber disfrutado de unos maravillosos revanis( comida típica griega de la que ya habla en otro apartado) marcho camino a las fascinantes playas jónicas.
Tras un breve trayecto encontré un cartel que indicaba la direccion de Shipwreck Beach (playa del naufragio) donde debí averiguar cómo acceder a ella ya que a mi alrededor sólo veia acantilados. Más tarde me contaron que existian dos alternativas para visitar la playa: disfrutar de sus vistas desde un acantilado o tomar un barco rumbo a ella.
Shipwreck Beach es una de las playas mas increíbles de Europa.El mar es de un azul claro hipnotizante y la arena está formada por pequeñas piedritas redondas de un color blanco que contrastan con el agua. Al rededor de las 6:00 el barco partió rumbo a casa.
Al día siguiente , en mi opinión el mejor, visité Mykonos . Un lugar recomendable para parar es Platis Gialos.
Un punto estratégico de Mykonos en el cual se puede parar a descansar con sus espectaculares playas y su vibrante vida nocturna. Allí me relajé durante la mañana : recorriendo playas desde las cuales admiraré las bellisismas casas blancas y , a la hora de comer, acudí a cenar a un restaurante donde pude probar algunas especialidades griegas .Por la tarde, me dediqué a recorrer las playas del norte, alejadas pero tranquilas, como Agios Stefanos y antes del atardecer acudi a Chora desde la cual tuve el honor de ver los molinos al atardecer. Así,finalicé mi estancia en esta isla.
El siguiente día se me presentaron dos opciones: Seguir a Santorini(muy recomendado), o visitar alguna isla más alternativa, como Koufonisia.
En Santorini me encantó disfrutar de la puesta de sol. Allí,acudí a una casita cavada en la gran piedra volcánica de la ciudad principal donde pude catar el vino de la isla y , más tarde, visité algunas iglesias ortodoxas de la isla, paseé por las callecitas y escalinatas pero, lo más curioso fue visitar la librería Atlantis, que un estadounidense que advirtió que no había librerías en Santorini decidió abrir.
Aquí te resultará curioso que las playas no son de arena sino de piedra , esto es así , porque se originó después de una enorme erupción . A la hora de cenar , cené en un precioso restaurante que , para acceder a él , tuve que bajar una larga escalinata, desde la que se ven los famosos burros griegos subiendo y bajando. Para terminar el dia 8 y rebajar la comida) di un último paseo por una gran playa de piedra.
Por otro lado, me ofrecieron la opción de Koufonisia que aunque elegí Santorini me pareció tambien una buena opción.En Koufonisia (una pequeña isla situada al lado de Naxos y una de las islas más grandes del archipiélago) un turista alemán me contó, en el ferry, que está habitada por menos de 600 personas principalmente dedicadas a la pesca, y es un lugar donde se puede disfrutar de la más absoluta tranquilidad dejando que tu única distracción sean las aguas del Egeo y el sol. Aprovechando que dispones de una noche y un día para quedarte ahí podias empezar, como es habitual en tu viaje, sumergiéndote en el agua. La claridad que tiene es sencillamente increíble, por lo que sin duda queda claro que es una buena elección.
Aquí termino mi viaje de ensueño y , si bien me siento realizado como exploradora de estas islas, tengo claro que volveré ya que hay mucho más por conocer, como Creta, Corfu, Lesbos, Karpathos y Skopelos.
